TIJUANA, Baja California, 29 de mayo del 2026.- Veinte años de esfuerzo, un hogar y una vida construida en Florida, EE.UU., se esfumaron en un solo instante para este migrante. Antes de ser devuelto a México, la resistencia dentro del sistema migratorio estadounidense fue larga y desgastante.
Casos como este llegan a diario a Tijuana. En medio de este panorama, la Casa del Migrante cumple casi cuatro décadas de ser el primer bálsamo para quienes lo han perdido todo.
Tras años de albergar a núcleos familiares enteros debido a las crisis humanitarias recientes, las dinámicas fronterizas obligan a la institución a volver a sus raíces operativas: atender principalmente al hombre deportado.
A 39 años de su fundación, la Casa del Migrante sigue siendo el termómetro de las políticas migratorias, este albergue es la estancia de apoyo a los deportados de nuestro país en Tijuana.





