TIJUANA, Baja California, 2 de abril del 2026.- La canalización del Río Tijuana trae basura tóxica. Lo que en la década de los 70 fue proyectado como una solución definitiva para el control de inundaciones, hoy se ha convertido en un desafío ambiental y de salud pública.
El cauce no solo recibe el excedente de las lluvias, sino que se ha transformado en un receptor de desechos que ponen en riesgo el ecosistema binacional.
Ante este panorama, surge el debate sobre la presencia de vegetación dentro del canal. Mientras algunos sectores ven las plantas como un obstáculo para el flujo del agua, activistas ambientales subrayan los servicios ecosistémicos que éstas brindan en una zona altamente urbanizada.


