Especialistas advierten que la violencia en México continúa generando desplazamientos invisibles hacia ciudades como Tijuana.
TIJUANA, Baja California, 8 de abril de 2026.- La política migratoria de Estados Unidos no muestra señales de cambio en el corto plazo, lo que ha endurecido las condiciones para quienes buscan asilo, advirtió Víctor Clark Alfaro, profesor de la Universidad Estatal de San Diego. Señaló que durante el actual gobierno estadounidense la migración se ha convertido en una bandera política, con una reducción significativa en el ingreso de personas indocumentadas, pero con un incremento en la persecución y detención de migrantes.
El académico explicó que las posibilidades de solicitar asilo en puertos de entrada prácticamente han sido canceladas, mientras que los cambios en las cortes migratorias han complicado aún más los procesos legales. A esto se suma que, aunque el flujo visible ha disminuido, continúan llegando personas desplazadas por la violencia, muchas de ellas obligadas a permanecer en ciudades fronterizas como Tijuana ante la falta de opciones.
Por su parte, José María García Lara, director del Movimiento Juventud 2000, coincidió en que las restricciones han transformado el comportamiento migratorio en la región. Indicó que, a diferencia de años anteriores, los albergues han registrado una drástica disminución en la cantidad de personas, pasando de estar saturados a mantener apenas entre 10 y 25 migrantes en promedio durante los últimos meses.
No obstante, el activista alertó que esta baja no significa que la migración haya desaparecido, sino que se ha vuelto menos visible. Explicó que continúan registrándose intentos de cruce irregular y accidentes en la frontera, lo que confirma que las personas siguen llegando, aunque ya no recurren a los refugios tradicionales, en parte por las nuevas restricciones y la falta de programas de apoyo.
Los especialistas mencionaron que mientras no cambien las políticas migratorias en Estados Unidos y persistan los niveles de violencia en diversas regiones de México, el fenómeno del desplazamiento continuará, aunque de forma cada vez más invisible, planteando nuevos retos humanitarios y de atención para las ciudades fronterizas.



