TIJUANA, Baja California, 16 de abril del 2026.- Para Sochil Martín, la pesadilla no comenzó con un líder, sino con una estructura. Su testimonio fue la piedra angular que derribó el muro de silencio en California, pero al mirar hacia México, el sentimiento es diferente.
A pesar de que la Unidad de Inteligencia Financiera en México congeló las cuentas por presuntos delitos financieros, para las víctimas, el sistema penal parece paralizado.
El caso de Sharim Guzmán añade otra capa de dolor: el de una vida entera dedicada a la fe, a La Luz del Mundo. A pesar de haber denunciado formalmente en México hace años, el resultado ha sido el olvido.
Pero el “carpetazo” judicial no es lo más grave, es el terror que persiste. Para quienes se atrevieron a hablar, la seguridad de sus familias es una preocupación.
Con la audiencia de este jueves en Puente Grande, Jalisco, las víctimas esperan que la narrativa cambie y que las autoridades en México demuestren que la justicia no se detiene en la frontera.



