De acuerdo con los reportes, la tarde del 15 de abril Edith avisó que se dirigía a una entrevista de trabajo en la alcaldía Benito Juárez y compartió su ubicación en tiempo real mientras se trasladaba en un servicio por aplicación. Su último mensaje, en el que confirmó su llegada e incluso proporcionó datos del lugar, marcó el punto exacto donde posteriormente se concentraron las labores de búsqueda, ya que después de ese contacto se perdió toda comunicación con ella.
Este patrón de comunicación habitual permitió a sus familiares detectar de inmediato la irregularidad cuando dejó de responder, lo que derivó en la activación de reportes y en la movilización tanto de autoridades como de ciudadanos. La última ubicación enviada señaló un edificio sobre avenida Revolución, en la colonia Nonoalco, donde cámaras de seguridad confirmaron su ingreso, aunque versiones del personal del inmueble negaban inicialmente su presencia, generando contradicciones que reforzaron las sospechas sobre lo ocurrido en el lugar.
Con base en estos elementos, la investigación se centró en ese punto específico, apoyada también por material videográfico recabado por familiares y vecinos. La información digital, mensajes, ubicación y registros de comunicación se convirtieron en una pieza clave para delimitar el área de búsqueda y reconstruir los hechos, en un caso que posteriormente derivó en el hallazgo del cuerpo de la joven dentro del mismo inmueble.
El caso ha puesto en evidencia la relevancia de los registros digitales en investigaciones de desaparición, así como la importancia de la reacción inmediata de familiares ante la pérdida de contacto. Asimismo, ha intensificado las exigencias de justicia y de una investigación a fondo por parte de las autoridades capitalinas, ante posibles omisiones e irregularidades en el inmueble donde se perdió el rastro de Edith Guadalupe.