TIJUANA, Baja California, 8 de mayo del 2026.- El amarillo de las flores contrastó con el gris de los muros en el Centro de Detención de Otay Mesa.
Integrantes del Comité de Amigos y activistas locales llegaron hasta este punto fronterizo para llevar un abrazo a las mujeres que permanecen bajo custodia migratoria, muchas de ellas separadas de sus hijos por años.
Para quienes encabezan este movimiento, la detención de madres no solo es una crisis humanitaria, sino un reflejo de un sistema que, aseguran, utiliza el origen étnico como herramienta de exclusión. La movilización también sirvió como una advertencia ante el próximo ciclo electoral en Estados Unidos.
El evento buscó romper el aislamiento de las internas. Entre canciones y consignas, el mensaje fue directo: la maternidad no debería ser criminalizada ni vivida en soledad detrás de un muro.



