TIJUANA, Baja California, 19 de junio del 2026.- Tijuana ha sido, por excelencia, un refugio de brazos abiertos. Años después de las primeras olas migratorias, miles de ciudadanos haitianos no solo han echado raíces, sino que hoy se sienten parte del corazón de esta frontera.
El reflejo de esta integración se vive en las aulas de la máxima casa de estudios del estado, donde la preparación académica rompe cualquier frontera.
Sin embargo, el panorama económico actual presenta nuevos matices. A diferencia de los primeros grupos que llegaron a la ciudad, hoy las oportunidades laborales parecen haberse frenado, abriendo una brecha de incertidumbre para los nuevos residentes.
Medir el pulso exacto de esta población sigue siendo un reto complejo para las organizaciones civiles, especialmente tras la implementación de plataformas digitales como CBP One, que vuelven a la población flotante.
Con una población que oscila constantemente entre el arraigo local y el sueño americano, la comunidad haitiana en Tijuana continúa demostrando su valía, a la espera de que las puertas del sector productivo se vuelvan a abrir de par en par.





