Iniciativa Río Tijuana advierte sobre aguas residuales y riesgos sanitarios, mientras se plantea una estrategia binacional para atender la contaminación.
TIJUANA, Baja California, 26 de agosto de 2026.- La contaminación del Río Tijuana continúa generando afectaciones ambientales y molestias para quienes transitan por la zona, debido a la presencia de aguas residuales con materia orgánica, microorganismos, nitrógeno y fósforo, señaló Eduardo Sánchez, director ejecutivo de Iniciativa Río Tijuana.
Explicó que estos componentes provocan los malos olores, así como la acumulación de lama y el crecimiento de vegetación asociada con la contaminación. Además, indicó que los vapores generados por el ácido sulfhídrico pueden ocasionar irritación en las mucosas y molestias respiratorias ante una exposición constante.
Sobre la propuesta de retirar el concreto de la canalización para convertir el Río Tijuana en un espacio público con características naturales, Sánchez consideró que ambientalmente sería deseable recuperar un cauce vivo, con arena y vegetación; sin embargo, advirtió que actualmente representa un riesgo para la población.
Explicó que retirar la protección del fondo y los taludes provocaría socavamiento y podría afectar calles y viviendas cercanas, mientras que la vegetación que ha crecido en algunas zonas también reduce el espacio disponible para el flujo del agua, aumentando el riesgo de inundaciones.
Por su parte, Max García, senador de la República, señaló que existe preocupación por la cantidad de aguas negras que llegan al mar y por el impacto que esto representa para las playas del sur de California. Expuso que la problemática ya adquirió una dimensión binacional y requiere la coordinación entre los gobiernos de México y Estados Unidos, así como con los organismos operadores, para encontrar soluciones técnicas y evitar que las descargas continúen incrementándose.
El funcionario planteó la creación de un comité binacional que supervise las plantas de tratamiento, realice mediciones y dé seguimiento a las acciones de saneamiento, al considerar que no basta con señalar responsabilidades. También indicó que se requieren recursos suficientes para mantener la operación de las plantas tratadoras y atender el problema de manera permanente, ante el riesgo de que la contaminación del Río Tijuana continúe afectando las playas y genere mayores consecuencias para ambos países.
Los especialistas indicaron que el objetivo, más allá de los proyectos para habilitar el río como espacio público, es reducir las descargas contaminantes y evitar que el problema continúe afectando al entorno urbano y al litoral de ambos lados de la frontera.






