Las previsiones iniciales, impulsadas por el fenómeno de El Niño, mantiene una intensidad sin precedentes en la región
CALIFORNIA, Estados Unidos, 09 de octubre de 2026.- California se prepara para afrontar un invierno excepcionalmente húmedo. Nuevos datos aportados por los modelos climáticos National Multimodel Ensemble (NMME) y el European Seasonal Forecasting System 5 (SEAS5) confirman que las precipitaciones superarán las previsiones iniciales, impulsadas por un fenómeno de El Niño que mantiene una intensidad sin precedentes en la región.
Gran parte de las zonas pobladas del estado registrará volúmenes de lluvia que alcanzarán al menos el 150 % de su media histórica, pudiendo duplicar los registros en algunas áreas costeras.
Esta dinámica no se limitará al sur, sino que abarcará una amplia franja desde Sacramento y el Área de la Bahía hasta San Diego, extendiendo sus efectos hacia Nevada y el sur de Oregón.
Las proyecciones locales reflejan saltos notables en los acumulados previstos entre diciembre y marzo.
En Sacramento se esperan entre 16 y 18 pulgadas frente a las 11 habituales, mientras que San Francisco podría alcanzar de 24 a 28 pulgadas.
Por su parte, Fresno subiría hasta las 9 pulgadas y ciudades como Los Ángeles y San Luis Obispo duplicarían sus marcas tradicionales para situarse en torno a las 20 pulgadas.
Las mayores concentraciones de agua se prevén en las montañas de la costa norte, donde los totales invernales superarán con seguridad las 30 pulgadas debido a la interacción entre las aguas oceánicas cálidas y la accidentada topografía local.
Los meteorólogos advierten que este aporte hídrico no se traducirá en una llovizna constante, sino en un patrón irregular marcado por fuertes aguaceros, ríos atmosféricos y periodos secos intercalados.
Asimismo, enero se perfila como el mes más activo del invierno, combinando la intensidad de las lluvias con nevadas copiosas en las cumbres de la Sierra y las montañas Klamath, a pesar de las temperaturas globalmente más cálidas que dejará El Niño.
Por último, el comportamiento del fenómeno climático podría prolongarse más allá de lo estimado inicialmente.
Aunque los primeros cálculos situaban su pico en noviembre, las últimas proyecciones apuntan a un punto álgido en diciembre y a una extensión de sus efectos húmedos durante toda la primavera.
La próxima actualización oficial de estos datos se dará a conocer en noviembre, cuando las primeras lluvias de la temporada ya comiencen a sentirse en el territorio.








