Esta medida busca equilibrar las condiciones entre la pareja y resarcir las desventajas acumuladas por dedicarse al trabajo doméstico
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de octubre de 2026.- El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió de manera unánime avalar el derecho a una compensación económica en procesos de divorcio para aquel cónyuge, mayoritariamente mujeres, que asumió las labores del hogar y el cuidado de los hijos, incluso cuando el patrimonio en disputa corresponda a una vivienda adquirida a crédito antes de la unión matrimonial.
La propuesta elaborada por la ministra Yasmín Esquivel enfatiza que esta medida busca equilibrar las condiciones entre la pareja y resarcir las desventajas acumuladas por dedicarse al trabajo doméstico no remunerado, una situación que tradicionalmente ha vulnerado la autonomía financiera de las mujeres debido a la distribución desigual de estas actividades.
Bajo este criterio, al calcular el monto correspondiente en casos de separación bajo régimen de separación de bienes, deberá tomarse en cuenta específicamente el porcentaje del crédito inmobiliario que se cubrió durante el tiempo que duró el matrimonio.
El asunto escaló hasta el máximo tribunal tras detectarse criterios opuestos entre tribunales de Veracruz y Aguascalientes, originados por una disputa donde un hombre adquirió una casa mediante financiamiento previo a casarse y, tras disolverse la unión, su expareja solicitó una compensación equivalente al valor del inmueble en retribución a los años dedicados al cuidado familiar y la crianza.
Durante la sesión, el ministro Giovanni Figueroa respaldó la decisión al señalar que resulta congruente con una perspectiva de género, ya que visibiliza y otorga un valor económico al trabajo de crianza y atención del hogar que hizo posible que la otra parte pudiera cumplir con los pagos periódicos del inmueble.
En el mismo sentido, el ministro Arístides Guerrero reflexionó sobre la urgencia de equiparar el trabajo de cuidados con cualquier actividad remunerada, destacando que estas labores invisibilizadas generan riqueza real al permitir que otros integrantes de la familia logren desarrollarse profesionalmente y consolidar un patrimonio.








