Fue candidato a la presidencia de México en tres ocasiones
CIUDAD DE MÉXICO, 29 de octubre de 2026.- El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura política clave para la izquierda en el país, falleció este miércoles a los 92 años de edad en la Ciudad de México.
Fuentes allegadas al círculo familiar del descendiente del expresidente Lázaro Cárdenas confirmaron que su deceso ocurrió tras enfrentar un largo proceso contra el cáncer que lo aquejaba.
Su trayectoria estuvo marcada por un hito histórico en los años ochenta, al encabezar la fractura más profunda dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI). Cárdenas rompió con la organización tricolor tras concluir que esta se había apartado de los postulados fundamentales de la Revolución Mexicana, rechazando tajantemente la costumbre del “dedazo” presidencial para la imposición del candidato sucesor. De aquel movimiento disidente nacería posteriormente el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
En el ámbito de la administración pública, su liderazgo se tradujo en responsabilidades de primer orden: fue gobernador de Michoacán entre 1980 y 1986 y, años más tarde, se convirtió en el primer Jefe de Gobierno electo por voto popular en la capital del país (1997-1999).
Asimismo, compitió por la presidencia mexicana en tres ocasiones (1988, 1994 y 2000). El momento más álgido de su carrera proselitista se registró el 6 de julio de 1988, día de unos comicios presidenciales ensombrecidos por la célebre “caída del sistema”. Ante la crisis de legitimidad, Cárdenas dejó de lado las diferencias ideológicas y acudió a la Secretaría de Gobernación en compañía de Manuel J. Clouthier, abanderado del PAN, y Rosario Ibarra de Piedra, representante del PRT, para exigir transparencia.
Con el cómputo de apenas el 50 por ciento de las casillas, las tendencias iniciales favorecían a Cárdenas con un 42 por ciento de la votación frente al 36 por ciento asignado a Carlos Salinas de Gortari, proclamándose vencedor. El escenario desató un descontento generalizado y multitudinarias movilizaciones en todo el territorio nacional.
Aunque amplios sectores de la ciudadanía esperaban una convocatoria para la defensa directa del voto en las urnas, esta instrucción nunca se materializó; de acuerdo con testimonios de sus colaboradores de confianza, la decisión de no radicalizar la protesta buscó frenar el estallido de un conflicto civil en el país.








