TIJUANA, Baja California, 18 de mayo del 2026.- La realidad de la comunidad refugiada en Tijuana se debate entre la resiliencia económica y el reto diario de la integración. A pesar del dinamismo de la frontera, el costo de vida se ha convertido en su primer gran obstáculo.
Pero el factor económico no es el único desafío. Empezar de cero en un país ajeno implica derribar muros culturales y, sobre todo, del idioma.
A pesar de las adversidades, el panorama está cambiando. De acuerdo con organizaciones civiles, tras una década de flujos migratorios constantes, hoy se observa un fenómeno de arraigo: muchos ya no ven a esta frontera como una sala de espera, sino como su hogar definitivo.
Para la Alianza para la Salud para las y los Refugiados, el éxito de esta inserción radica en la fuerza de trabajo de esta comunidad y en la hospitalidad local, aunque la comunicación formal siga siendo una tarea pendiente.
Este fin de semana a pesar de las barreras la comunidad haitiana celebró 10 años en México, 10 años de abrir espacio en un nuevo pais que ahora también es de ellos.





