Organizaciones de derechos civiles han manifestado su rechazo a la iniciativa
ESTADOS UNIDOS, 12 de agosto de 2026.- El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) proyecta invertir hasta 20 millones de dólares para dotar a sus agentes de guantes eléctricos, diseñados para someter a personas combativas y obligarlas a acatar órdenes.
De acuerdo con una notificación emitida por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), los funcionarios emplearían “dispositivos conductores de distracción y desescalada”.
Conocidos bajo el acrónimo G.L.O.V.E. (Generated Low Output Voltage Emitter, o Emisor de Voltaje de Baja Intensidad Generado), estos implementos son fabricados por la empresa Compliant Technologies LLC, radicada en Lexington, Kentucky.
En apariencia operan como guantes tácticos comunes, pero al accionar un interruptor se activa su modalidad eléctrica. La compañía fabricante explica que el accesorio requiere contacto directo con la piel para propinar un estímulo doloroso que, por lo regular, doblega al individuo en cuestión de segundos.
Organizaciones de derechos civiles han manifestado su rechazo a la iniciativa, advirtiendo que el personal del ICE ya arrastra fuertes cuestionamientos por el uso desmedido de la fuerza —con mínima supervisión o rendición de cuentas— en el marco de las severas políticas migratorias impulsadas por la administración de Donald Trump.
Por su parte, John Peters —titular del Instituto para la Prevención de Muertes bajo Custodia y especialista en este tipo de tecnología— estimó que esta adquisición representaría el mayor contrato obtenido por la agencia hasta la fecha. Añadió que los guantes se emplearán para desalojar a personas renuentes de vehículos o viviendas, así como para gestionar su traslado en centros de detención.
En la misma línea, Jenn Rolnick Borchetta, subdirectora del proyecto de actuación policial de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), advirtió que la ciudadanía no puede tener garantías de que los oficiales manejarán estos instrumentos con la debida mesura.
En contraparte, los promotores de la tecnología aseguran que su uso se limita a escenarios específicos en entornos carcelarios o durante traslados, descartando que se empleen de forma rutinaria en patrullajes callejeros.
Para portar los guantes, los uniformados están obligados a aprobar un curso especializado y revalidar su certificación bianualmente, según especifica el fabricante.






