TIJUANA, Baja California, 22 de septiembre del 2026. El muro no solo divide dos países, también separa familias enteras. María de los Ángeles lleva meses intentando cruzar a Estados Unidos para reencontrarse con sus hijos, nacidos en territorio estadounidense, pero la falta de un estatus legal la mantiene varada de este lado de la frontera.
A la distancia familiar se suma el abuso de las redes de tráfico de personas. Las tarifas de los traficantes se han vuelto inalcanzables para la mayoría de las familias trabajadoras.
Además del costo económico, el precio físico y emocional es alto. La travesía implica adentrarse a ciegas en zonas desérticas y enfrentarse al miedo constante en la oscuridad.
Pese a los riesgos y las críticas a las actuales políticas migratorias, el deseo de volver a abrazar a sus hijos mantiene a María en la lucha.






