TIJUANA, Baja California, 29 de abril de 2026.- En las últimas dos semanas, el Instituto Madre Asunta en Tijuana ha registrado un repunte crítico en la llegada de mujeres deportadas y familias desplazadas por la violencia. El refugio advierte que el impacto emocional es devastador.
La separación familiar es la herida más profunda. Muchas son expulsadas de un país donde hicieron su vida, enfrentándose ahora a un México que desconocen y al que le temen.
Para algunas, la “pesadilla americana” ha terminado en resignación y rechazo a un sistema que consideran inhumano. El albergue refuerza la atención terapéutica, recordándoles a estas mujeres que, en medio del caos, es válido sentir y llorar su pérdida.



