TIJUANA, Baja California, 20 de julio del 2026.- Vivir en el silencio y normalizar el abuso por más de tres décadas, esa fue la realidad de Martha Graciela, quien tras años de violencia intrafamiliar, encontró una salida que nunca imaginó, llegar al Centro de Justicia Para las Mujeres en Tijuana.
Para Martha, el camino fue largo, el entorno y los patrones heredados hicieron que el maltrato físico y económico se convirtieran en parte de su día a día, respaldados por creencias de otras épocas.
Como ella, cientos de mujeres ingresan con la autoestima fracturada. Por ello, la estrategia de atención se enfoca en brindarles herramientas que les permitan tomar el control de sus vidas a través de tres pilares esenciales.
Hoy, el testimonio de Martha demuestra que nunca es tarde para romper el cíclo de la violencia y empezar de nuevo.





