TIJUANA, Baja California, 8 de mayo del 2026.- El cruce fronterizo entre Tijuana y San Diego es una rutina para miles. Sam comenta que fue víctima de una modalidad delictiva al alza: la “mula ciega”, donde organizaciones criminales utilizan vehículos ajenos para cruzar mercancía o personas sin que el conductor tenga conocimiento.
Al llegar a la garita, el protocolo de seguridad de CBP cambió drásticamente su vida. La confusión se transformó cuando los agentes se aproximaron a su vehículo con una orden directa.
Sam, quien cruzaba de manera frecuente a Estados Unidos, su visa fue retirada, y ahora ha iniciado un proceso legal. Ella admite que, en la prisa del día a día, cometió el error de no inspeccionar su unidad antes de formarse en la línea, una omisión que hoy le pesa.
Las consecuencias legales de ser señalada como traficante de personas son devastadoras y difíciles de revertir, según expertos. Este caso sirve como una advertencia urgente para la comunidad binacional: la revisión exhaustiva del vehículo es la única defensa antes de llegar al puerto de entrada.



