El 99% de los productos analizados contenían plomo
ESTADOS UNIDOS, 05 de octubre de 2026.- Una reciente investigación advierte que gran parte de los alimentos comerciales para gatos albergan sustancias tóxicas, entre ellas contaminantes plásticos, el herbicida glifosato y metales pesados como plomo, mercurio y arsénico.
Al respecto, Molly Hamilton, directora ejecutiva de Clean Label Project, entidad encargada de analizar y certificar productos de consumo, señaló que “estos contaminantes representan una exposición continua que puede acumularse en el organismo felino a lo largo de los años”.
Como ejemplo, destacó que la enfermedad renal crónica es una de las principales causas de fallecimiento en felinos sénior, y precisamente los riñones cumplen la función vital de filtrar los metales pesados.
El análisis halló toxinas en todas las presentaciones analizadas (húmedas, secas, liofilizadas y deshidratadas), abarcando incluso a aquellos productos promocionados como naturales o de alta gama.
Este panorama recuerda un informe previo de la misma organización sobre comida canina, donde se descubrieron concentraciones de metales pesados entre tres y trece veces mayores que las permitidas en alimentos para humanos —una exposición al plomo y cadmio estrechamente vinculada con el cáncer en perros, una de sus causas principales de mortalidad—.
Si bien los metales pesados existen de forma natural en el medio ambiente, la actividad agrícola, industrial y minera acelera su propagación.
Por su parte, el Pet Food Institute, organismo que agrupa a los fabricantes del sector, defendió que las compañías aplican estrictos controles de seguridad y calidad alimentaria.
No obstante, el estudio examinó los 100 productos de mayor rotación comercial en busca de más de 122 sustancias nocivas, detectando plomo en el 99% de las muestras, cadmio en el 96% y arsénico en el 94%, distribuidos en 62 marcas diferentes. Los derivados del pescado y marisco —muy cotizados como fuentes proteicas— mostraron la correlación más alta con la presencia de mercurio y cadmio.
Aunque los gatos son carnívoros estrictos, la industria suele incorporar vegetales para aportar vitaminas, minerales y antioxidantes. Salvo que se trate de cultivos ecológicos, estos vegetales suelen estar expuestos a pesticidas; de hecho, estudios oficiales previos demostraron que una abrumadora mayoría de frutas y verduras convencionales arrojan restos de insecticidas.
En cuanto al glifosato, el herbicida más empleado a nivel agrícola, Clean Label lo identificó en el 37% de los productos analizados, registrando concentraciones superiores precisamente en aquellas fórmulas que incluían ingredientes de origen vegetal entre los primeros puestos de su etiqueta.








