Durante el Día de Muertos, visitantes del Panteón Municipal número 1, en la colonia Castillo, acudieron a limpiar tumbas, colocar flores y recordar a quienes, aunque ya no están, permanecen presentes en sus vidas.
TIJUANA, Baja California, 2 de noviembre de 2026.- Entre flores, fotografías y recuerdos, el Día de Muertos representa una oportunidad para reencontrarse simbólicamente con quienes se adelantaron en el camino. Esta tradición, que cada 2 de noviembre reúne a familias en los panteones, se convirtió en una jornada de nostalgia y cariño en el Panteón Municipal número 1, ubicado en la colonia Castillo, donde los visitantes acudieron para honrar la memoria de sus seres queridos.
Para María Josefina Aurora Miranda Martínez, la fecha tiene un significado especial, pues cada año visita las tumbas de su esposo, Andrés Abelino Márquez García, y de su madre. Aunque reconoció que recordar a su pareja le provoca lágrimas, aseguró que seguirá llevándole flores y manteniéndolo presente en su corazón.
La visita al camposanto también representa una tradición familiar que pasa de generación en generación. Elizabeth Gutiérrez acudió para recordar a sus hermanos, abuela y tíos, siguiendo la costumbre que inició su madre, quien cada 2 de noviembre visitaba a sus hermanos sepultados en el lugar. Aunque su madre falleció hace dos años, explicó que continúa con esa práctica y procura acudir alrededor de tres veces al año. Entre los recuerdos que conserva están los de sus hermanos, quienes fallecieron de manera violenta, por lo que consideró triste que algunas personas dejen en el olvido a sus familiares que ya no están.
Desde Ensenada, Jesús Alarcón también llegó al panteón para visitar los restos de su padre, sus tíos y otros familiares, una costumbre que procura mantener desde hace décadas. Su padre falleció en 1984 y, desde entonces, ha buscado regresar cada año para limpiar su tumba y recordar las enseñanzas que le dejó, particularmente el respeto hacia los demás. Alarcón describió estas visitas como un peregrinar personal y aprovechó para invitar a quienes viven en Tijuana a no olvidar a sus familiares sepultados en la ciudad, pues señaló que incluso hay personas que pasan años sin acudir a visitarlos.
Así, entre lágrimas, anécdotas y flores recién colocadas, el panteón se convirtió en un espacio donde el tiempo parece detenerse por un momento. Porque el Día de Muertos recuerda que la ausencia no borra el cariño y que, mientras alguien conserve una historia, una enseñanza o un recuerdo, quienes se adelantaron seguirán teniendo un lugar en la vida de quienes los aman.








