TIJUANA, Baja California, 31 de agosto de 2026.- Un terreno marcado por la tragedia hoy intenta resignificarse a través del arte y la unión comunitaria. En el predio conocido como La Gallera, históricamente ligado a los crímenes de Santiago Meza López, alias “El Pozolero”, colectivos de búsqueda y familiares continúan reuniéndose para convertir un lugar de horror en un espacio de memoria.
A pesar de que no todas las familias tienen certeza de que sus seres queridos hayan sido llevados a este punto, el sitio se ha vuelto un refugio para sobrellevar el duelo. Fernando Ocegueda Flores, líder de Unidos por los Desaparecidos de Baja California, enfatiza que la constante llegada de nuevas familias refleja una crisis que no se detiene.
En La Gallera se han localizado más de 580 kilogramos de restos óseos, de los cuales una gran parte sigue pendiente de identificación genética. Frente a esta dolorosa realidad, la develación de un mural por el artista plástico Javier Ramírez busca dignificar el entorno y rendir homenaje a quienes siguen en la incertidumbre.
La intervención en el sitio busca trascender las labores de búsqueda para involucrar a toda la sociedad en un ejercicio de empatía y acompañamiento.
Entre el pincel del artista y la persistencia de los colectivos, La Gallera se erige hoy como un recordatorio permanente: el arte no borra las heridas, pero mantiene viva la promesa de no olvidar a quienes aún faltan en casa.






